Los prisioneros
2013
Teatro Performatico
Texto: las Prisioneras
Escritor: Alejandro Jodorowsky
Performance: Le Petit Justine
Performers: Harley Pierrot Y Nelson Amezquita
Duración: variable
Lugar: Black Box
La pornografía va más allá de los videos tradicionales que nos muestran hombres musculosos y mujeres voluptuosas. El colectivo de artistas Üniseks presentó su Festival Postporno para abordar el sexo y el género desde otras esquinas. Días en donde el cuerpo y la sexualidad fueron cuestionados a través de audiovisuales y perfomance que replantearon la manera tradicional en la que consumimos pornografía.
El colectivo de performance y teatro sadomasoquista Le petit Justine se tomó el Black Box, un Video que funciona como salas XXX: un lugar (como casi todos los que funcionan con este nombre de video), propicio para encuentros homosexuales, frecuentados especialmente por señores, algunos ya de edad. Son lugares para sexo casual compuestos por laberintos oscuros, glory holes, cabinas con alguna película interracial, heterosexual, homosexual, transexual, entre otros géneros del porno. Allí se puede ver una película del catálogo interminable, irse a una cabina privada y masturbarse un rato, todo por un costo de 4.000 o 7.000 mil pesos. Pero para el día del performance la entrada fue gratis y Le petit Justine se tomó las cabinas y los pasillos oscuros para realizar acciones aleatorias en el transcurso de la noche. Una chica rodeada de bombas inflables envuelta en un corsé de dulce, con una máscara de menta rígida y pegajosa que la asfixiaba, lamió y lamió hasta comerse todo su traje para luego salir desnuda a caminar por el lugar.
A su vez, dos prisioneros invitaban a cada asistente a entrar a sus aposentos; daban de beber y comer frutas al que ingresara al cubículo mientras le recitaban poemas al oído. Los dos presos manoseaban lentamente al asistente que se dejaba llevar por el deseo. Algunos, aturdidos, salían del lugar; otros salían satisfechos o decepcionados, movidos por la curiosidad de saber qué sucedía en el cubículo que dejaba salir por la ranura de la puerta una incandescente luz rosada.
LAS PRISIONERAS
(E y F, situadas frente a frente, parecen sostener una reja
entrecruzando sus dedos.)
E : Estoy prisionera. Sàlveme señora!
F : No. La prisionera soy yo. Sàlveme por favor!
E: No juege conmigo. Estoy detràs de los barrotes.
F : Burla cruel. Estos barrotes estàn ante mì.
E y F : Libéreme!
E : Verduga!
F : Cancerbera!
E : Deme la libertad!
F : Una guardiana pidiendo la libertad a su prisionera!
(E se deja caer y llora)
E : Piedad!
F : No veo qué pretende. Desea quizàs que yo le implore de la
misma manera que usted finge hacerlo? (se deja caer
igual que E). Ya ve, no tengo orgullo. Deme la libertad, por
favor.
E (gritando): ¡¡¡La prisionera soy yo!!!
E y F (poniéndose de pie): ¡Libéreme!
(E avanza hacía F, que retrocede. Luego F avanza hacia E, que
también retrocede. Ambos parecen fieras prestas a
F : Si no fuera por estas rejas, te eliminaría.
E : Siniestra carcelera, mereces la muerte.
F : ¡Ah, si yo pudiera soltar mis manos de estos barrotes
para estrangularte...
E : Tú sí puedes hacerlo, yo no. Mis manos están pegadas a
ellos.
F : Mentira. Tú estás ahí por tu propia voluntad.
E : Eres tú la que está ahí para espiar mi agonía. Te odio.
F : Te odio.
(E y F hacen esfuerzos por despegar sus dedos.)
E : ¿No te das cuenta de que es terrible, estar siempre en la
misma celda, en el mismo sitio?
F : Sí. me doy cuenta. Libérame para que otra vez pueda
correr, viajar...
E y F : Dame la libertad. La prisionera soy yo.
(Siempre aferradas, se detienen y caen de rodillas agotadas.
Lloran sordamente. Se miran.)
E : Tus lágrimas no parecen falsas.
F : Tu llanto tampoco.
E : Quizá tengas piedad de mí.
F : Quizá tú llores de verdad ante mi desgracia.
E : Hace siglos que estás ante mi reja.
F : Desde que estoy prisionera, nunca abandonaste tu sitio.
E : Siempre has estado ante mí.
F : Estás vieja y cansada.
E : Sufres.
F : Vete, tú ves que no me puedo escapar. Tú eres libre.
Descansa.
E : Otra vez comienzas. No mientas. No desees
quedarte.Aprovecha tu libertad.
E y F : Eres libre. Yo no. Aprovecha tu libertad.
(Pausa. E y F se observan con desconfianza y luego con amistad.)
E : ¿Te quedas?
F : Buena carcelera, comienzo a comprenderte...
E : Estás loca y permaneces...
F : Cuidándome y por bondad queriendo...
E : ... hacerme creer que yo soy la guardiana...
F : ... que yo no soy la prisionera. Estás loca.
E : Buena carcelera, comienzo a comprenderte.
(Pausa. En E y F se produce un gran alivio.)
F : Otra vez debe ser noche porque siento sueño.
E : Si, dormiremos
F : Tal vez mañana venga otra carcelera a suplantarte.
E : Tal vez mañana partirás, carcelera.
F : Tal vez mañana me liberará la nueva carcelera.
E : La nueva carcelera tal vez me dará la libertad.





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