El fin del mundo
Enero 2015
Biografía ficcionada
El siguiente texto hace parte del proceso de creación, de una novela de ficción inspirada en mis viajes fuera del país. Las fotografías corresponden al viaje que realicé a Ecuador con algunos amigos de Aullido Circense, en plan circo callejero.
Todo el polvo de la tierra se convirtió en moscas y Lázaro el Errabundo, se hunde en unas tinieblas tan espesas como una densa capa de arcilla.
Se levantó en la playa y paso toda la mañana y hasta el ocaso meditando las acciones de su vida que lo habían llevado a ese lugar.
En ultimo encuentro del destino se encontraron el errabundo y Laila frente a frente y aunque este la veía frente a frente. Que con su mano toco su pecho y escucho el palpitar de su corazón no pudo verle el rostro porque era todos y ninguna a la vez. Era como una sombra difusa que se deshilvanaba.
Bailaron una dos tres veces y un poco más, siempre un poco más, y ambos desvanecían sus cuerpos en una apasionada batalla, el errabundo la miro nuevamente a la cara y aun así no pudo reconocer a su laila a la mujer de la que se había enamorado seguía siendo un fantasma.
Por qué sigues como un desesperado triste y sufrido arraigado a la sombra de una mujer que eres incapaz de describir
Cuando la muerte vino a buscar al errabundo este se había escapado unas horas antes muy temprano en la mañana se había quedado despierto toda la noche escuchando las olas golpear contra el malecón de la playa ni un solo ruido se oía ya ni siquiera un grillo solitario. O una cigarra compasiva. Solamente el mar humilde y sufrido. Quiso gritar y no pudo, quiso llorar y sus lágrimas eran de arena fue entonces cuando se fue caminando, atravesando el mar.






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